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domingo, 27 de abril de 2014

#73

No sé tío, puede que suene típico, pero de verdad que ella es diferente. Le da igual si me gusta o me horroriza su falda, y eso es precisamente lo que hace que me encante.
No es la más guapa, ni la chica perfecta, siempre llega tarde a los sitios y no hay un día que no se olvide de algo. Podría decirse que es un desastre. Pero no sé por qué eso sólo ayuda a que me vuelva más loco por ella.
Y por no hablar de su risa... Cada vez que la escucho me doy cuenta de que todo va bien, de que lo he conseguido.

Porque desde que la he conocido me tomo como única meta el hacerla reír al menos una vez al día. Y cuando lo consigo, después de hacerlo unas mil veces, me doy cuenta de que ha merecido la pena.
 "Ver como despierta alguien, cualquier persona, crea una sensación de cercanía, de verlo nacer, de verlo volver a la vida y eso es comparable a mil, mejor dicho, a cien mil conversaciones"




Recuerdo que hace tiempo una persona de esas que hacen llorar a las aceras me dijo que tengo siete corazones. Lo peor de estas cosas es que luego terminas creyéndotelas. Tantas veces me he preguntado desde entonces si sería más o menos difícil romper siete corazones o el único que se supone que tenemos las personas. Al crecer me he dado cuenta de que sólo puede romper un corazón alguien que lo haya hecho crecer por dentro. Intenté hacerme creer a mí misma que estas cosas merecen la pena. Pero después de las canciones tristes y las noches sin dormir lo tengo todo más claro porque ya no entiendo nada. Y sé que soy mucho más de lo que creo, pero sobre todo soy antítesis.Y cuando llegan personas regalando abrazos ya no dudo de sus espinas, pero sí tengo en cuenta que las espinas no son caricias. Y cuando después de 365 días me miro desnuda (vestida o desvestida) en el espejo y puedo poner nombre a cada una de mis heridas sé que he VIVIDO, que hay canciones que son para bailarlas llorando, que lo más importante es lo que nunca se dice porque se demuestra. Que voy a seguir enamorada de las palabras porque creo en ellas como nunca he creído en mí misma. Como espero algún día llegar a creer en mí misma.Porque ahora sé llorar de tristeza y de felicidad. Sé que la magia de las tiritas es que tienen nombre propio. La magia de las heridas es que cicatrizan. La magia de las personas es cuando se quedan, y no cuando quieren quedarse. Es saber qué personas me hacen falta para arreglar el mundo. No tener vergüenza. La magia es reconciliarme con las casualidades.

y la magia de la Vida es ser una Valiente. 
 "Ella era la única persona del universo capaz de hacerme sentir como si no le faltara ninguna pieza a este desequilibrado corazón."
Hoy, alzo mi copa y brindo, por la hipocresía, es decir, por todos nosotros, viviendo en un mundo en el que ser quien eres en realidad, está mal visto, es una nueva forma de racismo, el de marginar al diferente. Cada uno pretende destacar, alegando ser especial, tener carácter propio, y en realidad solo hace y dice cosas para que los demás piensen eso realmente. Eso para mí, se llama actuar. Me da igual que te inventes un carisma, una apariencia o una nueva forma de hacer las cosas si realmente no las haces por que nacen de ti, hacer algo diferente por el simple hecho de querer ser diferente, de querer destacar y ser el centro de atención, de querer marcar tendencia, eso… también es hipocresía.
Ya no queda nadie, absolutamente nadie libre, ni actuando ni libre de pensamiento, y ahora he dejado la copa, y ya no brindo, ahora critico a este sistema, a esta “moral” que se nos inculca para que todos sigamos unas pautas de comportamiento haciéndonos creer que es decisión nuestra el actuar así. Y creíamos que el fascismo había terminado… Y hoy nos vemos marginando al diferente y defendiendo la paz, la igualdad y sintiéndonos buenas personas por donar dinero a alguna ONG, cuando después vemos a alguien con los pantalones más bajados de lo normal, con varios piercings o vistiendo de negro completamente en pleno Agosto y cambiamos de acera… Hipócritas todos, y yo incluida. Hipócrita el que pretende ser diferente por el simple hecho de llamar la atención, Hipócrita el que se cree libre e independiente tomando decisiones y solo hace lo que hace la “manada”, Hipócrita el que defiende la igualdad y no acepta al prójimo…
Hipócrita este mundo, imposible de cambiar.
 Ojalá calles a rebosar de gente, que digo gente, de personas, de personas, calles a rebosar de sueños, ojalá una sonrisa por mirada, que en el amor y la amistad nunca exista final, que un adiós sea siempre un hasta pronto, ojalá viajes sinónimos de aventuras, ojalá lecciones cada día, que no haya ningún tiempo perdido, que no exista la espera, ojalá almacenes de sueños, y mil oportunidades para conseguirlos, que en cada casa haya una alfombrilla que diga “Bienvenidos”, que cada sueldo se dé con cartas diciendo “Un buen trabajo” , que se sea siempre agradecido, ojalá un beso al día, que no existan las prisas, que haya tiempo para todo, pongamos, toda una vida. Ojalá menos preocupaciones, que haya personas que sigan regalando abrazos, que hayan niños que nos recuerden que a veces está bien seguir creyendo en nosotros mismos y en la capacidad del mundo para sorprendernos, que seamos positivos, y que en las servilletas ponga “Gracias por su risita”… 
 Hacer de la desesperación más profunda, la esperanza más invencible.
 “Lo esencial es invisible a los ojos” Dijo el Principito a fin de acordarse.
Lo esencial es invisible a los ojos, me repito cada día. Lo esencial es invisible a los ojos, la lección más importante que me dio un libro, tan “the beauty and the beast” De las verdades más rotundas que he conocido.
Y todos la sabemos, y aun así siempre es más fácil fijarse en la portada que en el interior del libro, en la fachada de la casa o en nuestro caso de las personas. Y luego nos damos cuenta de que por muy bonito que sea por fuera tal vez este podrido por dentro y que algo, cualquier cosa que no nos parece tan agradable, puede tener un corazón de oro. Que no todo tiene que ser perfecto mientras te haga feliz, que los detalles que marcan la diferencia son los del carácter de cada uno, la forma que tiene alguien de ser respecto al resto. Eso es lo que de verdad vale. Lo único que vale.
Que lo que hay que intentar es ser alguien que valga la pena conocer y dejar de invertir tu tiempo en convertirte en un simple y patético bonito adorno. 

martes, 7 de enero de 2014

#72



                                        Adoro hablar con la boca llena
de sinceridad;
hablar con restos de corazón entre los dientes
y no saber si es del tuyo o del mío.

Adoro ensuciarme las manos
y disfrutar de todo lo que me alimenta;
sabe mejor el fracaso con mucha hambre,
los dedos sucios y la camisa remangada.

Adoro apoyar los codos en la mesa
después de haber puesto las cartas
sobre esa bandeja de plata que tan poco nos gusta.

Adoro tu falta de educación cuando me besas
y no has dejado que termine de hablar,
aunque al final acabes echándome la culpa.
 Cuando le vi por primera vez no le quería, y ya cometí esa estúpida necesidad de no buscar a nadie más. Podía haber encontrado viajes a donde nadie fuera capaz de alcanzarme, fugas y besos y quizás un amor que no envenenara. Pero decidí pararme y mirar, contemplar la forma en la que el mundo parecía girar a su alrededor, pero haciéndole protagonista. Siempre me ha parecido una virtud preciosa la capacidad de brillar.


"nunca he visto a nadie que fuera un atardecer cuando sonríe".
 "A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige", dice Cortázar. "No elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto". Al verle a él sentí eso. No elegí: amé. Llovió encima de mí.
 PUEDE QUE HAYA ESFUERZO Y NO RECOMPENSA, PERO ESTÁ CLARO QUE SIN ESFUERZO NUNCA HABRÁ RECOMPENSA.

#71

Así es la vida en este mundo conflictivo, habrá quien quiera tu muerte y quien esté a muerte contigo.



Nadie habla ya de los corazones emigrantes, esos que derrotados deciden cruzan meridianos y paralelos para sentirse mejor. Tampoco se habla ya del corazón de acero, duro y rígido, imposible de acceder a el sin permiso. Ni de los corazones costureros cuya función es remendar heridas y coser esperanzas. ¿Dónde están los corazones salvajes? Esos que actúan más que piensan, llevados siempre por la pasión. ¿Y los corazones embusteros? Que envenenan y transforman a los de su alrededor. Ya nadie se preocupa por los corazones muertos, asesinados a punta de palabra. Ni de los corazones malditos, soberbios, ahogados en un vaso de whisky. Pobres corazones solitarios que deambulan por las calles creyendo no necesitar ni una miserable muestra de afecto. ¿Y qué me decís de los corazones suicidas? Esos que se lanzan sin paracaídas y cuya caída siempre acaba por destrozarlos. ¿Alguien recuerda lo que era un corazón valiente? Aquel que se mantiene firme y sabe decir “no” a un corazón que espera pacientemente una clara señal de “volvamos a intentarlo”. Valientes también aquellos que son capaces de mirar a los ojos al fantasma del pasado solo para decirle “sigo pensando en ti”. Y es que a día de hoy solo somos capaces de ser corazones científicos, de esos que solo creen en un tipo de corazón, quedando siempre escondidos (rezagados) los corazones que viven por aquellos que dejaron de latir por viejos o enfermos pero felices al llegar al fin de sus días.

Todos ellos corazones supervivientes.
“Y nos refugiamos del frío, en bar con sillas de madera, y es bonito verte así, feliz, mirándome mientras juegas con el café, mientras ríes, como si la vida fuese fácil, como si fuésemos eternos, y me enamoras aún más. Y es que vales las vueltas al mundo que hagan falta para poder abrazarte por todos los lados, porque te miro y sé que quiero pasar la vida siempre a tu lado, porque las horas muertas llegas tú y las llenas de vida, porque solo necesito cerrar los ojos un poco fuerte para llevarte siempre conmigo a todos sitios aunque no estés. Y es que lo que me haces sentir te lo puedo explicar en kilómetros, en cafés, en canciones, en vasos de colacao con doble de galletas, en besos, y aún así no terminaría de explicártelo. Y cuando me preguntan por mí termino hablando de ti, de nosotros. Y el café ya se termina, y salimos, y ya es de noche, y me invitas a un par de sonrisas de esas que llevas en el bolsillo para regalarme cada día.”
 Que la música en las películas es una jodida mierda, que la ponen como una señal de tráfico para saber lo que tienes que sentir, y yo sé cómo sentirme en cada momento sin que me lo diga una jodida melodía.
  Cualquiera que la conozca te dirá que va disfrazada por fuera de verano, pero por dentro ES TODO INVIERNO. Siempre aparenta ser tan grande como los rascacielos de Nueva York, aunque por dentro este en ruinas como Roma. Y te diré eso de como cuando eres pequeña y dejas comer de tu bocadillo, y acabas poniéndole el dedo para que no muerdan más. Así es ella con sus sentimientos. No le gusta que sepan cosas de ella, porque eso significa que pueden hacerle más daño facilmente. De esas que piensan que el amor se basa como con esa bombilla que te empieza a fallar, pero que no cambias hasta que se apaga, así lo quiere ella.

 ¿Quién creería en la suerte pudiendo creer en ti? Eres la sonrisa de los domingos por la mañana cuando te despiertas y ves que nada ha cambiado, que sigues ahí. Porque contigo no hace falta deshojar margaritas en primavera ni llevar paraguas los días de lluvia. Por que contigo no existe el tiempo, ni el resto del mundo, ni las personas. ¿Para q

domingo, 20 de octubre de 2013

#70

Para ellas eres un poeta, para mí eres poesía.
Ahora me dicen que no puedo estar viviendo en un lugar teniendo la cabeza en otro. Pero cada vez que me separo de ti ya vivo en el futuro, en la próxima vez que te vea, ya vivo en ese pueblo, ya vivo en tu risa, en tus ojos y por supuesto en tu boca, ya se lo que es estar en dos sitios a la vez, porque aquí estoy, en mi realidad y en mis sueños, ya se lo que es soñar despierta, pero sin duda lo mejor es cuando no lo hago, cuando estás ahí, y la realidad supera a esos sueños. Así que es inevitable, mi cabeza vuela lejos y consigue viajar en el tiempo para escuchar una vez más tu risa, y lo siento a los demás por no estar estando, por solo estar cuando estoy contigo.

        “-increíbles e imparables”
Esta es una de esas veces en las que es mejor vivirlo que contarlo. Creo que hasta ahora no sabía lo que era sentirse, de verdad, viva. Lo que he encontrado en esta historia son despertares de los que erizan la nuca, pupilas dilatadas, manos bajo las mantas, palabras bonitas, besos de buenos días por la espalda Lo único que no me he encontrado durante estos meses ha sido sola. Ni un jodido minuto desde que te vi. Siempre es un placer despertar a tu lado. Y todo lo demás no importa.
“-Apenas llegó
Se instaló para siempre en mi vida.
No hay nada mejor

Que encontrar un amor a medida.”
Y me temo que incluso en la distancia a veces sonreímos por lo mismo, al mismo tiempo.
"WAIT FOR ME PRINCESSE, DEAL?"



Yo casi no puedo creer que el verano se nos haya escapado entre susurros y caricias. A sido el mejor verano de toda mi vida, ya sabes, creo que todo el mundo piensa lo mismo de su primer verano enamorada, y si, el primero, desde que te conozco todos los anteriores “te quiero” me parecen mentiras. Tú y yo estamos realmente unidos, aunque nadie más lo entienda. Puede que no seamos perfectos, pero esto que vivimos si lo es. La primera vez que me dijiste "te quiero" mi corazón se paró por una milésima de segundo, y juro que pensé que se podía morir de tanto amor.
“No hace falta que me digáis que perdéis la cabeza por eso de que sus caderas.

Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da. Pero además le he visto serio ser él mismo y en serio que eso no se puede describir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que mírale como bebe las cervezas, y como se revuelve sobre las baldosas, y qué fácil parece a veces enamorarse. Todo eso de que él puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción. Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que en que me dio dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que él aparezca de golpe y de frente para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas. No sabes lo que es despertarte y que él se retuerza y bostece, luego te abrace y después no sepas como deshacerte de todo el mundo. Así supondrás que yo soy la primera que entiende el que pierdas la cabeza por sus piernas, el sentido por sus palabras y los ovarios por un mínimo roce de mejillas. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que puedan provocarte son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también le veo, que cuando él cruza por debajo del cielo, sólo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio. Que conozco su voz en formato susurro, en formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices y el sitio que le tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría. Y me sé lo de sus rodillas y la forma de rozar las cuerdas de una guitarra. Que yo también he memorizado su número de teléfono pero también el numero de sus escalones y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no sólo conozco su última pesadilla, sino también las mil anteriores, y yo si que no tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo mas deudas con su espalda de las que jamás tendrá nadie con la luna, y mira que hay tontos enamorados en este mundo. Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente él, rendido a ese puto milagro que supone que exista. Que le he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y le he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que le puso el camino, y le he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana, no me hablen de paisajes, si no han visto su cuerpo. Que lo de 'mira sí, un polvo es un polvo', y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre. Que te entiendo, que yo escribo sobre lo mismo, sobre el mismo. Que razones tenemos todos, pero yo, muchas más que vosotros.”
Somos como una postal, de esas que ves cada vez que vas de viaje y piensas: ojalá hubiera hecho yo esa foto. Somos un “ojalá hubiera vivido yo esa historia”. Y no sé qué nos depara el futuro, pero la historia no la borra nadie.